jueves, 1 de septiembre de 2011

UNA HISTORIA QUE SALE DE LA NADA

“Siempre que se hace una historia
se habla de un viejo, de un niño o de sí,
pero mi historia es difícil:
no voy a hablarles de un hombre común.
Haré la historia de un ser de otro mundo,
de un animal de galaxia.
Es una historia que tiene que ver
con el curso de la Vía Láctea.
Es una historia enterrada.
Es sobre un ser de la nada”
Canción del elegido
Silvio Rodríguez

Contar historias parece algo demasiado simple, y más aún para el maestro, quien tiene a diario al menos algo que referir sobre su jornada, sin embargo no es tan fácil cuando lo que se trata es de hablar de un lugar casi desconocido, de un espacio que hasta hace poco fue parte de esa nada en la que se encuentra lo que de alguna manera “no existe”.
Hace unas pocas semanas San Félix en mi mente era tan solo el nombre de un lugar, luego una expectativa y ahora un bonito recuerdo que se convierte en promesa. Un lugar en que habité como maestra durante unas pocas horas y que quedará en mi mente como la primera experiencia real de práctica dentro de la universidad.
Pensar en San Félix y específicamente en los estudiantes de noveno fue asumir el reto de preparar una clase en la cual ellos fuesen protagonistas, en la cual pudieran salirse de la rutina escolar y dejarse atrapar por el mundo de la literatura como excusa para reflejar el contexto, es por esto que pensé en mi escritor favorito, en un género literario llamativo y en un texto que se pudiera conectar con la realidad de los estudiantes. Apareció entonces el cuento “Algo muy grave va a suceder en este pueblo” de Gabriel García Márquez como oportunidad para convocar las tres características. Es así como llegue a un lugar hasta entonces desconocido pero ya imaginado con la idea de leer, narrar, escribir, pero ante todo disfrutar la posibilidad de ser maestra con grupos de personas “reales”, tangibles.
Del grupo de noveno conformado por 24 estudiantes asistieron 21. Por fin estaba allí ante 21 personas dispuestas a escucharme pero ante todo a la expectativa de lo que iba a proponerles esta practicante que interrumpía sus clases con la alegría de ellos y la sorpresa de los profes.
Para iniciar hablamos acerca de hechos graves ocurridos en su pueblo que recordaban los estudiantes, todos coincidieron en hablar de “la creciente” hecho en el cual una quebrada desbordada ocasionó grandes daños en algunas viviendas, con este recuerdo inicial pasamos a la lectura del cuento en pequeños fragmentos, 5 grupos de estudiantes debían leer su parte y luego asegurarse de que el resto del grupo la comprendiera, en este espacio surgió una conclusión interesante en cuanto la literatura, a los estudiantes del grupo les gusta narrar, representar y es tal la confianza que tienen entre ellos que no hay temor a exponer ideas.
Para continuar reconstruimos entre todos la historia y la leímos, la actividad de comprensión consistió en elaborar dos mapas sobre el texto, un mapa mental general del cuento y un mapa con los personajes y sus relaciones, en esta parte los estudiantes tienen claro qué es un esquema más no hubo comprensión sobre la idea de mapa mental.
Finalmente los estudiantes analizaron las causas, consecuencias y hechos centrales de la historia, demostrando un buen nivel de lenguaje oral y escrito.

De este modo comenzaba a sentirme cada vez más cómoda en ese lugar, que antes no era más que una parte de esa nada desconocida. Seres poco comunes a mis recuerdos, rostros no reconocidos pero cada vez más cercanos a una nueva realidad. Estudiantes que valoran y resaltan su educación rural como parte fundamental de su formación por diversas razones como el sentirse seguros en el lugar que habitan y motivaciones personales.
Pero no todo era tan mágico como un cuento de Gabo, después del descanso llegaría un reto al asumir el papel de docente con los estudiantes de básica primaria, es curioso, pero fue más fácil compartir dos horas con noveno que 10 minutos con cada grupo de preescolar a cuarto. Con algunas dificultades logré comprender que a los niños les gusta leer y me quedo una pregunta que aun hoy no logro resolver ¿por qué si cuando iniciamos a leer es toda una aventura, fascinante, con el tiempo para muchos se convierte en algo mecánico y aburrido y más aún cuál es el papel de la escuela es este hecho? Queda esta pregunta en el tintero para que como maestros en ejercicio y en formación tratemos de responderla.
Bueno, es esta una historia que sale de la nada, de ese lugar olvidado en el que se ha convertido la educación rural en nuestro país, una historia nacida en un contexto maravilloso del cual hasta los mismos maestros parecemos habernos olvidado, y que sin embargo tiene grandes fortalezas e historias para contarnos. Es este un lugar que se narra a sí mismo, que día a día lucha por mantenerse en pie, una historia enterrada en miles de escuelas e instituciones rurales llenas de procesos admirables sacados a flote, tal vez sin grandes recursos, pero si con algo que debe permearnos a todos los maestros: VOCACIÓN.
Alexandra Monsalve

miércoles, 24 de agosto de 2011

El primer encuentro: una experiencia sobre los primeros eslabones de la práctica docente

Taller: Escuchando y leyendo realidades sociales

Existe una obra literaria del escritor húngaro Sándor Márai titulada El último encuentro, en donde el eje transversal será, a groso modo, un encuentro, tanto físico como espiritual, entre el recuerdo y la verdad. Físico porque son dos personajes quienes intercambian palabras, y espiritual porque cada uno de estos personajes es capaz de encontrarse a si mismo y de encontrar, a la vez, una verdad o, mejor dicho, la verdad.

Me atrevo ahora a usar un título similar para este breve relato, El primer encuentro, y a dar un gran salto de una obra literaria a un aula escolar, porque pretendo compartirles un poco sobre lo que fue mi experiencia en la Institución Educativa San Félix, en el municipio de Bello. Y fue, precisamente, este primer encuentro que tuve con un grupo de estudiantes de una escuela real, lo que me permitió reencontrarme con la búsqueda,  si bien no de una única verdad, sí con una posible verdad de lo que seré como maestra de Lengua y Literatura, pues durante el encuentro con los estudiantes del grado décimo quise reunir tanto mis intereses como los de ellos, con la música como elemento de partida:



Toda la sesión giró alrededor del tema del desplazamiento forzado en el país, con la intención de que por medio de la música, la literatura y el arte en general, podemos acercarnos a ésta y otras temáticas propias y cercanas a nuestra realidad, a nuestro entorno, a nuestra ciudad y a nuestro campo.

Fue de esta manera como les presenté a los estudiantes a la profesora de la Universidad de Antioquia, Patricia Nieto Nieto quien ha dedicado gran parte de su profesión a reconstruir las historias de las víctimas del conflicto armado de nuestro país; con su texto Declaración de amor, prólogo del libro Llanto en el paraíso, que nos cuenta de una manera metafórica y sutil ese tránsito, ese trasegar del campesino a la ciudad y cómo ésta (con su gente, sus calles, sus edificios, etc.) le da la bienvenida:

“Con la ciudad al frente, te digo que eres mi vecino. Tienes derecho a este paisaje con todo lo que contiene: los árboles, las flores, los pájaros, el alimento, los libros, la brisa, los cantos, las aguas, las palabras, las calles, las sonrisas, los bailes, el trabajo; y también el esfuerzo, las dudas, los dolores, los conflictos y los malos tiempos que son parte de nuestro ser.” (Patricia Nieto)

Para cerrar, entonces, contamos con un momento de reflexión, de argumentación, por parte de los estudiantes, sobre esta temática social, a partir de un trabajo creativo en donde mezclaron elementos de los textos anteriores, imágenes sobre ciudad y campo, y sus propias palabras, sus propias visiones:





Fue esta parte del taller la que más me hizo sentir como maestra, pues no se trataba de darle a los estudiantes datos e información sobre el desplazamiento forzado, se trataba de evocarles elementos del lenguaje para que con ellos construyeran su posición, su postura y su crítica frente al tema abordado; se trataba de escucharlos para que se escucharan, se trataba de darles la voz frente a algo que, así como puede ser lejano puede estar muy cerca de ellos, más de lo que nos lo imaginamos, pero que, tal vez, no pueden expresarlo.

Al igual que en la obra comentada al comienzo, también tuve, aquel doce de agosto, un encuentro con la palabra, con el otro, con los otros y, lo repito, un encuentro conmigo, con mis miedos, mis pasiones y con la seguridad y la acogida que me transmitieron los jóvenes de ese cálido grupo de 26 estudiantes.

Los estudiantes de 10º mientras escuchaban la canción
Publicado por: Laura Giraldo García