Estando cursando el grado 5°
cuando tenía 11 años, la pregunta era ¿dónde voy a estudiar mi bachillerato?
Junto con mis demás compañeros de clase, esa era nuestra preocupación, pues para
poder empezar a estudiar en 6° nos tocaría viajar hasta el corregimiento de San
Antonio de Prado, el cual queda a 35 minutos aproximadamente desde la escuela,
en carro, pagando pasajes y arriesgándonos a muchos peligros que se presentaban
durante el camino. Pero un día surgió una idea genial en un profesor de la
escuela llamado Elmer Antonio, quien nos acompañaba en un proceso académico con
sus mayores esfuerzos. Él creó el proyecto “Un día en la vida” o “a Day in de
life” basado en grabar cada una de nuestras actividades diarias antes de llegar
al colegio, lo que era para muchos ordeñar vacas, organizar la casa, hacerse el
desayuno etc. Este proyecto fue una gran ayuda y alivio para nosotros ya que
nos trajo a la vereda el Cibercolegio UCN; fue para nosotros una gran sorpresa
saber que podíamos estudiar el bachillerato aquí mismo y que tendríamos un
colegio virtual.
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Laura en compañía de
doña Aleida
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Después de recorrer un promedio
entre 15 y 30 minutos, íbamos llegando todos los estudiantes del Ciber a una sala llena de esperanzas
pero solo con unos cuantos computadores y uno de ellos con internet; por este
motivo debíamos sentarnos en parejas y rotarnos el equipo de internet para
hacer alguna investigación. Así cursamos los grados 6° y 7°, al empezar a
cursar el grado 8°nos mejoraron el aula y ya cada uno tenía un computador
aunque el internet era muy lento por lo tanto era muy difícil dar buen
rendimiento académico, muchos estudiantes se desanimaron, unos entraban y otros
salían; desde el grado 9° hasta ahora contamos con un aula dotada de buenos
equipos e internet. La fe y la perseverancia nos ayudaron a Luz, Elizabeth,
Marisol, y a mí a estar hoy donde estamos ya que empezamos desde el comienzo del
Ciber en la vereda junto con 7
compañeros que se han ido saliendo, pero hoy me siento orgullosa de haber
logrado con tanto esfuerzo estar cursando el grado 10°
Ahora el Cibercolegio hace gran
parte de mi vida, y significa mucho para mí ya que he vivido muchas
experiencias: unas buenas y otras malas; malas porque antes me daba mucha
tristeza las notas bajas y buenas porque es súper compartir con mis amigos de
la misma vereda y que ahora todo es muy distinto y mi rendimiento académico ha
mejorado.
Es muy bonito lo que se siente
llegar al Ciber. Primero, un
agradable saludo del celador, después una sonrisa de doña Aleida (la del aseo),
también el saludo con mis compañeros, Alba (manipuladora de alimentos) y los
profes. También es bueno convivir y compartir con los niños de primaria. Será
muy triste acabar el colegio y saber que no puedo seguir aquí ya que algo que
siempre voy a recordar es cuando nos vamos juntos a almorzar detrás de la
escuela y también las reuniones de amigas en el descanso o después de clase.
Cada día vivo con más intensidad el
Ciber, después de levantarme y hacer
los oficios en la casa camino de 5
a 10 minutos hasta llegar a la escuela donde vivo un día
agotador por las tareas pero que en los recreos y después de clase se me olvida
todo, compartiendo con mis compañeros y jugando un reñido partido de microfútbol.
Por: Laura Muñoz
Panesso
Grado 10°
Centro Aprende
Astilleros
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